VI

Quieres vivir en mí
y aunque las puertas del deseo cerraran,
como una enredadera,
nocturno y alevoso,
hasta aquí treparías
para alojarte
–quién te ha invitado–
en el rincón más oscuro de mi alma.

Para vivirme vienes, y mostrarme,
una vez más,
que eres el dueño
de mi zaguán, de mis postigos,
de mi alcoba desnuda,
del insomne reloj que me acompaña
si la noche está seria y tú no llegas.

Vivirás en cada palabra que yo no diga
pero también
en cada “buenos días”.
Te alojarás
con tu maleta rota de paisajes
con tus libros repletos de mentiras
y tus manos vacías de verdades.

Pero, qué pasaría
si aún tuviera hálito
para negar,
para negarme,
para negarnos juntos,
y cerrara los ojos,
las puertas, los balcones…

Cegada
y sola
y triste,
entonces volvería a repetir,
a mi pesar,
tu nombre y mi condena.

Esther García Bonilla, Premios Seaurus 2005.

Published in: on 5 mayo 2011 at 7:02 pm  Dejar un comentario  

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