II


   Una vez te dijo que estaba bien.

  –No lo estás –le dijiste.

   Te dijo que se sentía incomprendido y solo, y que su forma de ver el mundo sólo era diferente y mejor que la del resto.

   –Ése es tu fallo: no reconoces que tienes un problema –le dijiste, al tiempo que sonreía de forma amarga.

   A veces sentías tristeza, en la podredumbre de aquel cuarto de aspecto enfermizo y luz tenue. Entonces tratabas de hallar su mirada, a fin de encontrar sinceridad y dolor. Pero lo cierto es que aquel Loco jamás hubiera permitido que entraras dentro de él. Y, en el fondo, tú siempre creíste que era lo mejor. Cobarde.

   Tú buscabas su mirada, sus ojos fríos de tono triste, para nadar en ellos. Pero él jamás miraba directamente. Te dijo que debías desconfiar de quien te miraba a los ojos, pues eso indicaba que quería algo de ti. Y tú sonreíste, incrédulo. Le dijiste que pensabas que era tímido.

   –Yo nunca soy tímido –te aseguró el Loco.

Published in: on 3 junio 2010 at 7:58 pm  Comments (3)  

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3 comentariosDeja un comentario

  1. Esto se pone intedechante, kupó kukupó…

    • Veo que ahora vives obsesionado con el “kupó”. Es algo en japonés? En fin, estás fatal.

  2. Algo así, kupó…


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