VI
Quieres vivir en mí
y aunque las puertas del deseo cerraran,
como una enredadera,
nocturno y alevoso,
hasta aquí treparías
para alojarte
–quién te ha invitado–
en el rincón más oscuro de mi alma.Para vivirme vienes, y mostrarme,
una vez más,
que eres el dueño
de mi zaguán, de mis postigos,
de mi alcoba desnuda,
del insomne reloj que me acompaña
si la noche está seria y tú no llegas.Vivirás en cada palabra que yo no diga
pero también
en cada “buenos días”.
Te alojarás
con tu maleta rota de paisajes
con tus libros repletos de mentiras
y tus manos vacías de verdades.Pero, qué pasaría
si aún tuviera hálito
para negar,
para negarme,
para negarnos juntos,
y cerrara los ojos,
las puertas, los balcones…Cegada
y sola
y triste,
entonces volvería a repetir,
a mi pesar,
tu nombre y mi condena.
Esther García Bonilla, Premios Seaurus 2005.